Conocer tu tipo de piel te ayuda a prevenir irritaciones, mejorar la textura y potenciar la eficacia de cada paso de tu rutina. Estos son los rasgos más frecuentes:
Piel normal: textura uniforme, poros poco visibles, equilibrio entre hidratación y sebo, rara vez se irrita.
Piel seca: tirantez, descamación o aspereza; poros finos; puede lucir opaca y presentar enrojecimiento.
Piel grasa o piel grasosa: brillo marcado, poros dilatados, tendencia a puntos negros e imperfecciones; sensación oleosa.
Piel mixta: zona T (frente, nariz y mentón) con brillo y mejillas normales o secas; poros más visibles en la zona T.
Piel sensible: se enrojece o pica con facilidad ante cambios de clima o ciertos productos; requiere fórmulas suaves e hipoalergénicas.
Con una rutina enfocada en necesidades reales y fórmulas suaves, Cetaphil protege todo tipo de piel y te acompaña en cada etapa, clima y ritmo de vida.
Identificar tu tipo de piel es clave para elegir fórmulas que respeten la barrera cutánea y te den resultados visibles. Aunque muchos productos prometen funcionar para todo tipo de piel, lo ideal es ajustar la rutina a tus necesidades: piel normal, seca, grasosa, mixta o sensible.
Cetaphil protege todos los tipos de piel con soluciones suaves, eficaces y recomendadas por dermatólogos. A continuación, aprende a reconocer tu piel, descubre qué productos elegir y cómo construir una rutina equilibrada que te acompañe día y noche.
Cuando hablamos de la piel que es más demandante, solemos referirnos a la piel grasosa o a la piel sensible que reacciona a estímulos externos. Por eso, incluso si eliges fórmulas para todo tipo de piel, es útil entender las particularidades de la piel y de las diferentes pieles para personalizar la rutina.
La clave está en conocer las partes de piel más propensas a brillo, resequedad o irritación y protegerlas con fórmulas que fortalezcan las funciones cutáneas.
Piel normal: limpia mañana y noche con un limpiador suave; hidrata con una loción ligera; aplica protector solar cada mañana. Si en la noche sientes tirantez, usa una crema de textura media.
Piel seca: prioriza limpiadores sin jabón y duchas templadas. Aplica crema con ceramidas, glicerina y ácido hialurónico sobre la piel ligeramente húmeda para sellar el agua.
Piel grasa: usa un gel limpiador suave dos veces al día, evitando fricción excesiva. Hidrata siempre con un gel o loción no comedogénica; saltarte este paso puede aumentar el sebo. Incluye protector solar con acabado mate. Si presentas brotes, consulta a tu dermatólogo y complementa con tu tratamiento indicado.
Piel mixta: alterna un limpiador suave para todo el rostro con un gel en la zona T si hay brillo. Hidrata con loción ligera y aplica crema más nutritiva solo en áreas secas. En el día, prefiere protector solar fluido.
Todas las pieles son sensibles: menos es más. Elige fórmulas hipoalergénicas sin fragancia irritante y evita exfoliaciones agresivas. Busca ingredientes calmantes como niacinamida y pantenol. Haz una prueba de sensibilidad antes de incorporar productos nuevos.
El 70% de las personas en todo el mundo dicen tener algún grado de sensibilidad cutánea. Cetaphil se ha asociado con dermatólogos para identificar 5 signos de sensibilidad, por lo que los productos están clínicamente probados para combatir estos 5 signos y mejorar la resiliencia de la piel.